los recuerdos de mi corazón se han vuelto fríos
y los pesares se apoderan de mi furia y el cargo
que nunca soñé entre los helados ríos.
Mi acero se hiela por culpa de mi ineptitud;
en el alba engañado se me burla el placer
de despertar con mi talega de cebada y mi actitud
cuando el invierno empieza justo a caer.
Las memorias de mi pasado no son nada junto al tiempo;
el decir que ahora estoy en un sueño
es más de lo que puedo decir de lo que rompo
en medio de la pesadilla que enseño.
Aré mi terror en medio de la tez clara del lago
mientras mi pesadilla refulge de dolor
en la mitad de una tempestad de fango
durante la tormenta fehaciente del ardor.
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