Dicen que Blue Hood (Capucha Azul) era una joven retraída. De esas chicas que ostentan un muy bajo perfil social, pero demuestran un coeficiente elevadísimo. Podía igual resolver un examen Senior prematuro para entrar en Yale o Harvard en menos de hora y media que construir en un fin de semana dos casas móviles individuales para los necesitados.
El amor no le interesaba, y la gente en su escuela solo le llamaba Blue Hood por su vestimenta. No importa que vistiera ropa deportiva, fuera a un funeral o a una boda en casa de parientes que residen en Atlanta, siempre lleva encima una sudadera, un chal o una chaqueta en distintos tonos de azul. No le gustaba conversar por matar el tiempo, y entre la escuela, un aburrido trabajo en una sex-shop del centro de Stockton, CA (su hogar) y el relativo cielo que era su casa, no le quedaba tiempo para ella misma.
Pasaron semanas desde que presentó el examen de admisión prematuro a Yale cuando su vida dio un giro de 180°, pues conoció a Evan Flanaghan. Este Evan era un tímido chico que provenía de una familia descendiente de irlandeses, hijo de un comerciante y una bien reputada mujer hija de chicanos de 8va generación.
Cada que podía, Blue Hood le invitaba a su casa y empezaron a tener una relación, misma que su madre no veía con buenos ojos. Que su hija tuviese novio pudo aceptarlo. Pero ¿Permitirle tener hijos de sangre demasiado mezclada, pequeños niños que serían mezcla chicana, irlandesa y anglosajona?
A partir del 7mo. mes de relación, justo en Noche Vieja, los noticieros matutinos daban cuenta de una fuga en la prisión de San Quintín. Tres violadores y un asesino habían escapado del ala de Máxima Seguridad de dicho centro penitenciario, pero los perros no lograban dar con los rastros de cada uno. En la tarde, se notificó que dos de los violadores y el asesino fueron hallados muertos, y el tercero ya era buscado por gente del FBI.
La familia Flanaghan, ajena a estos sucesos, había invitado a Blue Hood a una cena de Año Nuevo en su negocio, una tienda de 24 hrs sobre Main Street. Ella aceptó, a condición de que ella pudiera llevar a su madre. Encantada contra todo pronóstico, ella aceptó, siempre y cuando no cocinaran cerdo, pues no le gustaba tanto porque no era judía, sino que, simplemente, no era de su agrado.
Ya mediaban las 11 de la noche cuando, a la puerta de la tienda, llegó un sujeto pidiendo unos condones, una botella de licor y unas aspirinas. Amablemente le dijeron que no podían darle lo que pedía, pero que podía pasar y tomar algo.
En el momento justo de empezar las campanadas, saciados todos y dispuestos a la cuenta regresiva, el sujeto sacó un cuchillo terriblemente afilado, con señas de haber sido utilizado poco rato atrás. Y brillaba en rojo con cada atroz dentellada que él comenzó a asestar. Evan, fulminado por un rápido corte, echó una última mirada a su pareja, mientras una gota de su sangre caía en su rostro.
Blue, en un acto totalmente incomprensible en cualquier circunstancia, empezó a perder la cordura. La sangre de Evan, la de su madre y la de un empleado tiñeron de rojo su rostro. De un momento a otro sujetó un cuchillo y dibujó una serie de simbolos.
Saciada la sed de sangre del sujeto, quiso saciar su lujuria. Y la única superviviente, la única persona que quedó con vida, era Blue Hood.
A la mañana siguiente los noticieros dieron cuenta de un hecho sin precedentes en toda California. El violador fugado de San Quintín fue hallado muerto junto a una veintena de cuerpos, anunciaban los medios informativos.
La Unidad de Análisis Conductual clasificó las grabaciones del circuito cerrado, pues en ellas algo andaba muy mal. Había 21 cuerpos. Y una sobreviviente que exhibió un papel escrito con sangre frente a la cámara del vestíbulo antes de apagar todo y marcharse en medio de una tormenta de nieve. La nota decía:
LA MUERTE LLEGA ENVUELTA EN UN MANTO. Y LA CAPUCHA AZUL DEVELARÁ EL PRECIO DE TU LOCURA.
Semanas después una niña fue brutalmente violada, torturada y asesinada. La camara que la niña llevaba fue el único testimonio. El mismo papel de aquella noche mortal fue mostrado a la cámara, pero Blue Hood mostraba un corte en el cuello que era mortal.
Muy a su pesar, los padres de la niña dijeron que ella quiso dibujar un círculo con los mismos símbolos que había en la escena del crimen. Y la misma disposición del cuerpo del violador fue en la que aquella infeliz criatura fue colocada de manera burlesca.
Por ello, la chica de la capucha azul es tenida por un verdadero demonio. Un demonio sediento de las necesidades y vicios más perversos que nadie puede imaginar.
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